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SEGURIDAD CIUDADANA

El tema de la seguridad ciudadana surge desde la segunda mitad de la década del 90 y se instala como eje central capaz de poner en juego la capacidad del Estado de cumplir con sus funciones básicas.
 
El concepto de Seguridad Ciudadana, se constituye en un tema que tiene un plano político y uno socioeconómico, parte de una noción amplia de la seguridad, que no solo alcanza al Estado, sino que también a las personas y al desarrollo político, relacionadas no sólo con asuntos derivados de terrorismo, delincuencia o narcotráfico, sino con temas referidos a la desintegración social, la falta de empleo, accesos a los servicios de salud, condiciones de saneamientos, educación, vivienda y sistemas de seguridad social.
 
Para que una sociedad  se desarrolle en armonía y equilibrio entre libertad e igualdad, sus integrantes deben tener la claridad de cuales son sus limites y obligaciones para con la sociedad, de lo contrario cuando estos limites no están fijados, o no son de fácil determinación respecto de los derechos y obligaciones que a cada uno de los integrantes de la sociedad le competen, se rompe el equilibrio natural y social, facilitando la actuación de los delincuentes.
 
Esta inseguridad se enfrenta haciendo que la ciudadanía se sienta realmente comprometida y tenga disposiciones claras a respetar y cumplir respecto a los límites de sus atribuciones.
 
Sin duda alguna, las medidas de autodefensa incidirán negativamente sobre el sentimiento de inseguridad de la población, por cuanto la visión o imagen de fortaleza de una casa, barrio, comuna, condominio u otra, indicará que el lugar es inseguro y que se encuentra fortificada porque está expuesta a peligros reales e inminentes.
 
De esta manera, cada acción que se emprenda para aumentar los índices de seguridad será una acción útil, no sólo para el que la ejecuta, sino también para los otros que forman parte de la comunidad; así la seguridad ciudadana, está fundada en el sentimiento de la solidaridad de las personas y es un bien público, gestionado y distribuido por el Estado.
 
La Seguridad Ciudadana, esta enmarcada dentro de las políticas criminales dentro de los limites que plantean los principios democráticos y mantienen la acción del Estado dentro de los márgenes que imponen el respeto irrestricto a los derechos humanos.
 
La defensa y la protección de los derechos humanos pugnan por una política de seguridad ciudadana que actúe sobre las causas de la criminalidad y privilegie la prevención e investigación del delito.

Se ha dicho de manera insistente que para combatir la delincuencia y elevar los niveles de seguridad es necesario aumentar la sanción penal, el número de policías y patrullas, y tolerar la violación a los derechos humanos, entre otras, esta creencia negativa deja de lado las verdaderas causas de la criminalidad y se olvida de la necesaria modernización de las instituciones de administración de justicia, mediante un esfuerzo global que garantice el acceso y trato igualitario a la población; que se erradique la desconfianza mutua entre esas entidades y se busque la complementariedad de ellas y la coordinación contra el crimen.

Buscar seguridad no es más que reducir los niveles de vulnerabilidad de las personas frente a las diferentes amenazas y peligros que se pueden identificar; prever la evolución del futuro con el objetivo de evitar de aquello que históricamente nos ha amenazado y puesto en peligro nuestra vida y/o libertad.

Un claro ejemplo de la aplicación  de los principios básicos de la seguridad ciudadana, lo podemos ver plasmado en estas dos notas que a continuación se adjuntan
 
http://www.perfil.com/contenidos/2010/09/11/noticia_0030.html
 
http://pensardenuevo.org/seguridad-ciudadana/
 
http://www.elangelguardian.com.ar